El reconocido Shaper Alcydes Royd nos manda un texto sobre que tabla elegir a la hora de empezar a hacer surf.
¿SABES CÓMO EMPEZARON LOS MÁS GRANDES EN EL SURF?
RESPETANDO LO BÁSICO.
Para empezar bien, son necesarias 2 cosas fundamentales en la tabla, para en un futuro tener un bonito estilo y seguridad en las maniobras: anchura, que da estabilidad; y grosor, que da una buena salida tanto para remontar hacia el pico, como para coger la ola antes de que te caiga encima, ya sabes, esa lavadora que a veces es inolvidable. Es decir, usar un volumen mayor que nuestro biotipo hasta que sepamos surfear. Y ahora, ¿cómo sabemos que sabemos surfear? Te explico: cuando vas en la ola y ves esa carita de pánico delante de ti, agarrándose donde no hay donde agarrar, que seguro que si pudiésemos leer su mente estaría diciendo: “¡Dios mío, que sea leve!” ( es en estos momentos duros cuando creemos) y lo esquivas con tal seguridad que ni te das cuenta de su apuro, y siguiendo la ola, cuando todos creen que te vas a quedar ahí parado en el labio, te haces un cut back y un buguero, todo mojado por la estela, pierde la esperanza de saltarte la ola. Terminando el cut back, le das en la espuma y, para la desesperación del amigo que está deseando que te caigas para entrar él, te haces un bottom, subiendo hacia la pared y acabas con un buen rentry, cayéndolo bien y saliendo de la ola cuando te da la gana. Si te sale tantas veces que ya te aburres, entonces sabes surfear; enhorabuena, es el momento de cambiar de tabla.
Lo que está pasando con los que empiezan tarde, pudiendo incluso tener un buen potencial, es que están comparando su tabla con las de sus amigos, que llevan surfeando toda la vida, y para no sentir vergüenza por estar empezando (lo que es una tontería, porque todos empezamos alguna vez) no quieren llevar una tabla de las dimensiones que expliqué al principio, optando por el gran fallo de usar la tabla correcta para su biotipo en el momento incorrecto. ¡Cuidado! Este fallo puede llevarte a pensar que no vales para el surf.
Una anécdota que me pasó y que tal vez te sirva como ejemplo de lo que te estoy diciendo: Entra aquel alemán, tanque de guerra de metro ochenta, en mi tienda y me pregunta: “¿Qué tabla es mejor para yo empezar?” Yo le enseño una tabla más grande que él, ancha y gruesa de acuerdo a sus necesidades y se ríe de mí, dirigiéndose a una 6´0´´, 18´´, 2´´1/4, y diciéndome: “Me gusta ésta”. Yo le explico porqué esa no le va y él insiste “Me gusta ésta”. Lo intento de otra manera, contándole una historia de lo que le va a pasar, mientras él escucha atentamente. Cuando termino, se queda mirándome, piensa un rato (vete a saber en qué) y me dice, sonriendo con ironía: “Ya, pero me llevo la que me gusta a mí”. Y yo, ante la ignorancia de él y las cuentas que tengo que pagar, digo a Dios: “Hágase tu voluntad”. ¡Una pena! Si él tuviera un poco más de paciencia (que es la madre de la perfección) en aprender, con el tiempo sería un buen surfista.
Verás, no hay que sentirse avergonzados, porque todos nosotros pasamos por estas tablas, y los mejores del mundo aún más. Si cogemos la tabla de cualquiera de ellos, de cuando empezaron, y las convertimos en unas medidas en proporción de su estatura actual, sí que sería un barco. Lo que pasa es que ellos eran niños y, como todos los niños, deseaban las tablas de los mayores, y esto les ayudó a coger base para perfeccionar su surf en todos los sentidos. Además estaban más pendientes de disfrutar de la sensación de estar en la ola practicando maniobras que de la tabla de los demás. En mi opinión, ésta es la mentalidad que debe tener un profesional: pensar más en sacar provecho de su potencial en la ola, no queriendo decir que no es importante una buena tabla, sí es muy importante, pero cuando la tengas, sácale el jugo como si fuera mejor que la del campeón del mundo. Concéntrate sólo en ti, en perfeccionar tus maniobras. Disfruta como un niño, ¿por qué no seguir el ejemplo de ellos?